UN PLAN
A TU MEDIDA

Si lo quiero

¡CUANDO LO SUELTAS Y DEJAS IR!

By webyou jun 18, 2020

Se acercaban las fiestas de fin de año. Había sido un año particularmente difícil para mí en algunas áreas de mi vida, especialmente en la amorosa.

Saliendo de una gran desilusión amorosa en julio del año 2019, estaba desconcertada y abrumada, no sabía cómo salir de este pensamiento, ¿“qué está pasando?”, ¿por qué esta área no está dando frutos? Estaba cansada.

Un día, decidí que haría un viaje a algún lugar hermoso en la playa donde iría a pasar mi año nuevo, con la firme determinación de pasarla bien, de no ir a buscar nada y de solo disfrutar de mi propia compañía. Una fecha difícil, ciertamente, para pasarla sola en un lugar recóndito del mundo sin conocer a nadie…

¡¡Pensé en Cartagena, Colombia como primer destino y cuando comencé la búsqueda de hospedaje y vuelos, me resultaba difícil de creer lo caro que me costaría!! Y comencé a flaquear en mi idea… ¡Pero luego pensé e imaginé otro fin de año como los últimos cinco pasados y dije NO! Este año nuevo es mío y quiero que sea más especial.

Así que comencé a buscar otros destinos… como suelen ser las “casualidades” (que no existen…) buscando y buscando en la web me topé con Brasil, un país al que siempre le había tenido especial cariño y no sé por qué… miré hoteles y lugares de playa, pero no había definido nada.

Un día, me llegó un email de un hotel boutique en esta playa maravillosa, se veía simplemente hermoso, cálido y su construcción era como de una casona del sur de Francia, antigua y muy bonita. Así que me decidí e hice el booking.

Llegue sola y para mi sorpresa todo el equipo del hotel (que no eran más de 10 personas) sabían quién era, mi nombre y me acogieron cariñosamente, especialmente porque venía por mi cuenta… de echo les pareció muy raro que fuera a pasar esas fiestas sola. Porque me lo comentaron un par de veces, recuerdo un tierno comentario de una de las señoras que decía: “wow solo las mujeres fuertes que no necesitan de la compañía de otros hacen este tipo de viajes, te felicito”…. Al cual yo sonrío vivamente.

La pasé genial. Todos los días hice algo diferente, conocí todos los alrededores, caminé, paseé, comí helados, ¡y tomé mucho solo con una buena y helada agua de coco natural!

Recuerdo haber escrito en mi jornal lo bien que me sentía, que realmente este viaje me estaba haciendo tan bien y me sentía feliz en mi propia compañía.

¡La noche de año nuevo llegó! Y el hotel haría una cena especial sólo para los huéspedes del hotel, todos debíamos estar vestidos de blanco, porque a las doce de la noche habría fuegos artificiales y ofrendas a la diosa del mar, lemanjá, donde cada persona toma una flor blanca y la soltaría al mar a la media noche como ofrenda a esta diosa y por supuesto a pedir un deseo grande, como es típico para muchos en esta noche de año nuevo.

Así lo hice, me puse un hermoso vestido blanco, largo de encajes y me sentía particularmente hermosa esa noche. Cenamos y a las doce hicimos la ofrenda.

Recuerdo vivamente, pedir con todo mi corazón que este año nuevo conociese a mi compañero de vida, a un hombre maravilloso con un corazón gigante y que me amase ¡mucho!, dispuesto a cruzar los mares por mí.

Luego de esto, en medio del resto de la fiesta, caminé sola hacia la playa que estaba cruzando la puerta del hotel y solté un par de lágrimas y le dije a Dios: Dios mío, esto es lo que yo más quiero, ¡pero si no hay para mí entonces estaré bien y seré feliz igual! Amen y amen.

Comenzó la fiesta, todos compartían y bailábamos en un gran círculo, había muchas personas que no nos conocíamos; de pronto al frente mío estaba este hombre, alto, de ojos verdes y jalados, que curiosamente era parte del equipo que estaba trabajando en el hotel, esa noche. Me llamó la atención el buen ritmo que tenía para bailar y la frescura con la que se mezcló con todos los huéspedes para pasarla bien.

Después de algunas vueltas en la pista de baile, veía que él me observaba, pero no se acercaba… Al cabo de un momento y por “casualidad” se me acercó, buscando el momento preciso y conectamos inmediatamente. Sus ojos me dijeron mucho y su calidez aún más.

Han pasado ya algunos meses después del 01 de enero del 2020 y hoy estamos juntos y unidos para la vida. Nos encontramos en el momento menos pensado. Él es mi talla de zapato y yo la de él. Curiosamente, luego de contarnos nuestras historias ambos supimos que éramos lo que estábamos pidiendo. Él, al igual que yo, también había pedido encontrar a su compañera de vida desde hacía mucho tiempo también.

Todo paso de una forma tan mágica, y hoy me doy cuenta y agradezco profundamente a mi Dios por haber hecho que nuestros caminos se unieran. Justo cuando solté el pensamiento, todo paso y de forma muy rápida.

Soy una mujer que no se rinde fácilmente, avanzo siempre así sea un pasito pequeño a la vez, pero avanzo. Mi fe y mi apertura, fueron y serán mis mayores fortalezas.

No dejes de creer, pierde el miedo, aunque no se pueda totalmente, cada vez un poquito más. Cree, cree en Dios, cree en ti y sobre todo aprende a ser esa persona con la que tú saldrías y de la que tú te enamorarías. ¿Y tú, eres la persona de la que tú te enamorarías?

¿Qué harías de diferente hoy por ti?

Me encanta contar mis historias, cuéntame la tuya, dejando un comentario.

Con amor,

Barbi